Los protagonistas…



Nombre: José García
Edad: 39 años
Profesión: Economista

Todo comenzó por casualidad, Patricia de recepción me dice que tengo una llamada de Salvador Pérez y me dice es un amigo. “…Que sí Pepe, vamos a hacer el Camino de Santiago y tú te vas a venir con nosotros. Al Jover ya lo tengo medio camelado”. Mi primera reacción fue reirme. Casado, con dos niñas de 3 y 6 años y me iba solo con dos amigos una semana de aventura. ¡Menudo chiste!. Cuando se lo comente de forma jocosa a Mº José, mi mujer, me dijo que era una paliza y que ella no creía que ibamos a aguantar 7 días caminando. Desde ese momento supe que iba a hacer el CAMINO.

El único consejo que me atrevería a dar es que si hacéis el camino lo hagáis con amigos de verdad, de los de cuna, de aquellos que estás 10 años sin verlos y cuando te los cruzas al segundo estás hablando con ellos como si los estuvieras tratando a diario, ningún reproche, no hay una mala palabra de por qué no has llamado en ese tiempo o algo parecido. El CAMINO es bonito pero muy duro y muy, muy exigente moral y físicamente, se requiere compartir y confiar ciegamente en los demás, sino os aseguro que no lo acabareis en condiciones.

Nombre: Salvador Jover
Edad: 39 años
Profesión: Programador

¿Mis motivos…?… Para mi, el camino creo fue ese punto de reflexión en el que todos nos paramos a pensar sobre cómo es nuestra vida hasta ese momento… En mi cartilla de peregrino aparecía -no por casualidad- el nombre de mi padre, porque el esfuerzo de ese camino se lo dediqué a él, y mi mochila se cargaba de mucha ilusión yde muchas ganas de vivir. No me queda la menor duda de que ha sido una experiencia enriquecedora, al menos tal y como la hemos vivido y sentido. Y poco mas os puedo contar… Cada uno guardaen esa mochila imaginaria sus historias ¿no…? y supongo que las mías no son diferentes a la de cualquier otra persona. 😉

Nombre: Salvador Pérez
Edad: 39 años
Profesión: Economista

El CAMINO se adueñó de mi una mañana del fatídico mes de marzo del 2004, cuando hablando con una excompañera de trabajo me comentó que estaba ultimando todos los detalles para intentar hacerlo ese mismo año. No sabría decir si yo encontré el CAMINO o, por el contrario, el CAMINO me encontró a mí. Lo que si que puedo decir es que, desde ese día, el CAMINO se convirtió en una especie de obsesión que me acompañó hasta nuestra llegada a Santiago de Compostela casi cinco meses más tarde.

La primera persona que sufrió esa obsesión fue mi mujer que, conociendo mi terquedad compulsiva, no dudó en apoyarme desde el principio. Mucho más complicado fue convencer a mis amigos de ‘toda la vida’, ya que nunca hemos -y no digo han- sido muy decididos a la hora de emprender actividades que se escapan de lo que podríamos denominar habituales u ordinarias. Así, fueron cayendo uno a uno hasta que finalmente quedamos tres.

Creo ser la persona menos indicada para dar consejos, pero si os diría que no perdáis la ocasión de hacer el CAMINO, ya sea solos ó, como en nuestro caso, acompañados de amigos. Existe un antes y un después en la vida de cada uno, clara y nítidamente definido, apreciable únicamente tras la maravillosa experiencia que en todos los aspectos supone el CAMINO.

 

25 de Julio del 2004 / 02 de Agosto del 2004

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